Cardós

December 20, 2010 at 11:53pm
Home

Rompe la red.

Hace dos semanas recibimos una muy grata noticia.

Después de casi un año de haber participado en un concurso por una marca importante, el cliente nos llamó para decirnos que, finalmente, ganamos.

Los concursos en publicidad son complicados, raros, difíciles y uno nunca sabe cómo abordarlos: si con esa idea de la que tú estás convencido que es la mejor para la marca, o con esa idea “safe” que el cliente “comprará fácilmente” porque no agita demasiado las estructuras corporativas y que te puede hacer ganar el negocio. Cuando abrimos la agencia, hace poco más de un año, decidimos que siempre, sin importar el resultado, nosotros iríamos a cada concurso con ideas de las primeras. Ideas en las que creamos, independientemente de cómo puedan ser recibidas por los clientes. Mucho más complicado, sí, pero más congruente con nuestra razón de ser. Si traicionas aquéllo en lo que crees, te estás traicionando a ti mismo y eso, cuando estás arrancando un negocio propio, es lo peor que puedes hacer. Puede funcionar al principio, pero tarde o temprano se te vendrá encima.

Así que, casi un año después, haber encarado un concurso con una idea y una manera de pensar en las que creemos, nos ha dado resultados. Fácil no fue. La marca de la que hablo está (o estaba) “alineada globalmente” con una agencia grande, con una red. Con todos esos recursos, “sinergias” y “ventajas” que tienen, o que pregonan tener las redes. De hecho, el resultado tardó tanto tiempo en llegar precisamente porque esa red, al ver amenazada una parte de su negocio en un mercado importante como éste peleó, presionó, se movilizó e hizo lo que cualquiera haría por tratar de defender su negocio. Al final, afortunadamente para nosotros, pudo más el pensar distinto, el traer a la mesa otro punto de vista, otra manera de hacer las cosas, desde una oficina independiente, no una agencia grande ni transnacional, con una idea fuerte, capaz de “romper la red”.

Hoy, dos semanas después de haber recibido esa gran noticia que fue para nosotros como un regalo de navidad adelantado, nos presentamos a otro concurso, por otra marca de esas globales que hacen contratos globales con “grandes redes”. Lo primero que me sorprende y me tiene muy contento es el hecho de que ese tipo de marcas, de esas a las que cuando abrimos la agencia pensábamos que difícilmente tendríamos acceso, estén volteando cada vez más a ver el tipo de pensamiento que tenemos y que éste les llame la atención o, por lo menos, les despierte curiosidad.

Independientemente de que al final de este proceso resultemos ganadores o no, la presentación fue un éxito. La reacción de los clientes nos lo dijo. Después de 20 años en esto es fácil darse cuenta de cuando has conectado un home run y cuando tiraste una rolita con la que no llegarás ni a primera.

“Lo primero que tengo que decirles es que éste es justo el tipo de trabajo y de pensamiento que esperábamos ver de ( anónimo )”, nos dijo el cliente. “Es por eso que los invitamos al pitch y no nos han decepcionado”. “Nunca hemos hecho nada así y por eso me gusta”, fue otro de los comentarios.

En fin. En un proceso de estos los clientes no suelen decir demasiado, pero creo que hoy nos han dicho mucho. No de si ganaremos o no, sino de nuestra manera de ser, de pensar, de plantarnos y resolver un problema de comunicación de una marca y, sobre todo, de lo convencidos que estamos de lo que queremos hacer con nuestra agencia. Repito, podemos ganar o perder, eso no lo sé todavía y de hecho sería muy pretensioso asegurar nada, pero el sabor de boca con el que nos fuimos de ahí es increíble y nos demuestra a todos los que trabajamos en la agencia que estamos en el camino correcto y que, poco a poco, vamos a hacer una diferencia.

Sí, rompimos la red, otra vez. Sin una casa matriz en NY, sin 220 oficinas alrededor del mundo ni un gringo “regional” que venga a pasearse en primera clase dos días cada cuatro meses para recordarnos que “hay que llegar al plan que presentamos en diciembre”. Sin “herramientas propias de planeación” ni discursos de “influencia global” de esos que tanto escuchan los clientes, en fin. Rompimos la red con una idea. Con el poder de una idea. Ganaremos o perderemos, pero rompimos la red. Y la próxima vez que este cliente “global” piense en una agencia distinta, con un punto de vista más real y honesto y menos comprometido “globalmente”, volverá a pensar en nosotros. Y volveremos con una idea así: honesta, simple, poderosa y relevante para este mercado. Y lo haremos una y otra y otra vez, hasta ganar. Y ganaremos, porque cuando trabajas convencido de lo que puedes lograr y la gente que trabaja contigo se convence también, tarde o temprano, ganas.

Así que, no importa a qué te dediques, si tienes un sueño, no dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer y lo que no. Si crees en algo, si piensas que lo puedes conseguir, inténtalo, arriésgate, salta, rompe la red. Tarde o temprano, vas a ganar.

Notes

  1. raulcardos posted this