El cliente que “me robé”, la gente a la que “dejé sin trabajo” y la “campaña” que me “fusilé”: Todo por un bigote
Esta tarde estuve leyendo todas las críticas que, a través de fb y twitter, ha venido haciendo gente acerca de la campaña de los 200 años de bigote en México que se hizo en la agencia para Cuervo Especial.Mi primera reflexión pasa por lo increíbles que son las redes sociales y como gracias a ellas hoy todos tenemos, para bien o para mal, una voz y una participación mucho más activas en todo lo que ocurre, no solamente en nuestro pequeño y tantas veces irrelevante mundillo publicitario, sino en prácticamente todo lo que ocurre en el país.
Recuerdo hace poco cuando, gracias a twitter, nos enterábamos, antes de que los noticieros lo comentaran siquiera, del secuestro del Jefe Diego. Gracias a twitter también, pudimos vivir de cerca lo que hacían nuestros seleccionados nacionales durante su concentración en Sudáfrica y recién hace unos días, hemos podido también encontrar más y más rápidas formas de ayudar a toda la gente de Nuevo León tras la tragedia que están viviendo con el huracán. En fin, me parece que, en esencia, tanto el Twitter como FB son herramientas muy útiles para la comunicación en nuestros días. Por otro lado, se han vuelto también un arma increíblemente poderosa para toda la gente que, sin tener toda la información o conocimiento necesarios acerca de un tema, pueden tras un “@fulanito” o muchas veces incluso desde el anonimato, criticar, joder y dañar a otros: marcas, personas, en fin. En ese sentido, creo, estas herramientas tan abiertas, tan de “primer mundo”, se vuelven peligrosas en manos de tanta gente que existe en este país a la que le resulta fácil, cómodo o hasta divertido joder porque sí, porque es sencillo, porque es “cool” y porque todos, como buenos mediocres que somos en este país, amamos envolvernos en la bandera de “defendamos una causa sin sentido porque así demostramos lo valientes que somos y jodamos al otro sin razon” porque, desafortunadamente, en México nos han enseñado que es mejor destruir que construir, que es más fácil joder al otro o culparlo de nuestras ineptitudes que aceptarlas y corregirlas y porque, no, desafortunadamente, no soportamos ni el éxito ajeno ni mucho menos la posibilidad de que alguien, quien sea, esté trabajando por hacer las cosas de manera distinta, por mejorar o, simplemente, por ser feliz.
Así somos en México y es eso lo que nos tiene como nos tiene. Un ejemplo reciente: El fin de semana pasado disfrutamos la eliminación de Argentina ante Alemania mucho más inclusive que nuestro pasajero triunfo contra Francia. ¿Por qué?, porque si ellos nos ganaron a nosotros, que se jodan. No importa que no tengamos nada que ver con Argentina, su equipo, su afición ni nada. Destruyámoslos, no vaya a ser que les vaya bien en el mundial. Sí, perdimos contra Argentina, lancemos amenazas en twitter contra los argentinos que viven en México. Burlémonos de ellos, hablemos despectivamente de los “meseros en la condesa”, de las “edecanes”. ¿Por qué?, porque sí.
Esta analogía con el fútbol se da, desafortunadamente, en todos los ámbitos de la vida de este país. “Destruír, antes que construír”. “Criticar, antes que discutir”. “Joder, porque sí”, tendrían que ser estrofas de nuestro himno nacional y son frases que tienen mucho que ver con lo que está pasando con el tema del bigote..Hace unos días nuestro cliente José Cuervo, sacó, a través de las redes sociales, una campaña llamada “200 años de bigote en México”. Una idea promocional en la que la marca invita a la gente a dejarse crecer el bigote para celebrar el Bicentenario. La campaña, en lo personal, me parece muy adecuada para una marca de tequilas, mexicana, de una empresa mexicana, seria y honesta. Sin duda, una de las marcas mexicanas emblemáticas en el mundo. Exacto, una de esas marcas de las que todos, como mexicanos, tendríamos que sentirnos muy orgullosos.
La campaña nos puede gustar o no, ese no es el tema a discutir aquí, pero el hecho es que, de inmediato, un grupo de gente se sintió “robada”, “plagiada”, “fusilada”, como decimos en el mundo publicitario, porque la idea de invitar a la gente a celebrar un mes dejándose crecer el bigote es “suya”, moral e intelectualmente y nadie, absolutamente, tendría por qué utilizarla. Vinieron entonces, gracias a la magia de las redes sociales, críticas, insultos y acusaciones de todo tipo, hacia la marca, que no tiene absolutamente nada que ver con el tema y por supuesto, hacia la agencia que desarrolló la campaña: nosotros.
“Ladrones”, “chaquetos”, “hipócritas”, somos “la peor agencia de México”, sentencia gente que, seguramente, debe haber escrito en su vida ideas innigualables, increíbles, únicas o que, si no trabaja en publicidad, seguramente es gente que se ha destacado durante años por ser los mejores en lo que hacen. Autoridades del marketing que critican la estrategia de ”social media marketing” (un genio el que leyó ese término en algún libro, debe ser un gurú) de la marca. ” ¡¡¡Hay que acabar con los ladrones!!!, mueran los que “me robaron mi idea”.
¿El peor de todos?, el “cabecilla” del movimiento. El descarado, estúpido, usurpador, tarado, inconsciente y cínico imbécil que conocía “su idea”: Yo.
Sí, si “robarse” una idea no fuera suficiente, encima lo hice yo, que hace un año decidí independizarme, dejar la agencia que dirigía y en la que estaba muy cómodo para fundar la mía propia y que, mientras dirigía esa otra agencia conocí, tuve información privilegiada, supe, compartí y fuí informado de la “nunca antes vista”, adelantada a su época y rarísima idea de invitar a la gente a dejarse el bigote que lleva como nombre “agosto bigotón”.
Aaahh, porque además, no solamente “me robé su idea”…a algunos de ellos, cerebros privilegiados, figuras legendarias de la publicidad, creativos de talla mundial cuyas brillantísimas ideas son motivo de orgullo para la industria publicitaria nacional yo, un “traidor”, un ladrón…los dejé sin trabajo.
Sí, lo siento. Que poca madre tengo. Soy un asco. “Los dejé sin trabajo”, como bien dice un mail que leí esta tarde (escrito, obviamente, por alguien con un pseudónimo) cuando me fui de esa agencia no solamente tenía planeado robarles su idea del bigote, noooo, mis sucias intenciones iban mucho, mucho más lejos: también “les robé”, si, leíste bien, “les robé” al cliente.
A mí habría que fusilarme directamente. Obligarme a cerrar mi agencia. Echarme del país. Soy un traidor, oportunista, arrivista, poco talentoso (que digo poco, nada!) y ladrón.
¿Las ideas que he escrito durante 20 años de carrera?. Robadas. Todas. Ninguna es mía.
Y encima “Les robé” al cliente. “Los dejé” sin trabajo.
Ahí está otra vez el mexicano.
En este país de cangrejos, que un cangrejo piense que alguien puede dejar una posición cómoda profesional y económicamente hablando por perseguir un sueño, es imposible.
Pensar que un cliente decide seguir a esa persona porque durante años le ha demostrado su valor, con resultados, es imposible. Es mejor pensar que esa persona “se robó” al cliente y claro, después “se robó” una idea. Es decir, primero, para llevárselo le puso una pistola en la cabeza y se lo llevó a la fuerza o…ahhhh, claroooo, ¡¡¡seguramente los chantajeó con dinero!!!, ¡¡¡sí, eso debe ser!!!, ¡¡¡dinerooo!!!, por supuesto. Todo antes que creer que un cliente estaría dispuesto a confiar en una persona, por encima de una empresa.
Y después, claro, al hacerlo, al “robarse a ese cliente”, el traidor “me dejó sin trabajo”. “Me dejó…”. No, no fue que tal vez yo no sea tan bueno como me siento y que la gente a cargo de la agencia haya decidido que sería mejor echarme a mí que a alguien que sí vale la pena, no, por supuesto que no. Si “yo” soy un genio. “Yo” nunca cometo errores, “yo” he escrito todas esas genialidades. No, “yo” no tengo nada que ver en esto, fue el imbécil ese de Cardós que “me dejó sin trabajo”. El imbécil ese de Cardós a quien, por cierto, llamé hace no mucho tiempo en busca de consejo o de una oportunidad en su “chaqueta” agencia que ahora tanto critíco en twitter.
A esa gente en cuestión a la que “dejé sin trabajo” me voy a permitir darles un par de tips:
1. Nadie, en su sano juicio, corre de su trabajo a una persona imprescindible. A la gente imprescindible, la gente clave, que aporta muchísimo valor a una organización, difícilmente alguien “la deja sin trabajo”.2. Es más fácil decir “créeme que eres buenísimo, lo que pasa es que tenemos que hacer un recorte y nos duele mucho” que “analizamos la estructura y la verdad es que tú sales sobrando porque no aportas valor alguno a la empresa”.
Pero bueno, volvamos al otro robo. El de la campaña de bigote. Aquí mi confesión:
El tema de “agosto bigotón”, muy bueno por cierto, es una tradición interna creada, al menos hasta donde tengo memoria, por dos ex creativos de DDB hace algunos años, David Alvarez y Carlos Brambila, a quienes conozco perfecto y quienes trabajaron conmigo durante muchos años en la agencia. Si alguien más estuvo involucrado, lo ignoro. De hecho, tuve la fortuna de darles a ambos, creativos muy talentosos, su primera oportunidad en publicidad. Si estás todavía leyendo esto te invito a que los contactes y les preguntes si piensan si yo sería capaz de “robarme” una idea suya o de dejar que en mi agencia eso se hiciera. Yo conocía perfecto su idea y participé de ella muchas veces. Es una linda tradición de un grupo de amigos en DDB que ha ido creciendo con el tiempo pero que, sin embargo, nunca ha sido una campaña ni se ha convertido en una idea publicitaria.
Hablando entonces del recurso (porque es un recurso, no una idea, no confundamos) de invitar a la gente a dejarse crecer el bigote para celebrar algo, a todos esos que están tan indignados, les tengo noticias: es viejo, muy viejo. Y muchas marcas lo han usado muchísimo tiempo antes de que ellos usaran esa idea dentro de la agencia o que participaran de la misma dejándose el bigote. Les dejo aquí unos links, por si les interesa, para que vean algunos ejemplos de ello.
1. http://en.wikipedia.org/wiki/Cinco_de_Moustache
2. peanutbutterfingers.wordpress.com/…/moustaches-miller-lite/3. http://us.movember.com/about/
En base a esos pequeños ejemplos, de muchos, muchos que existen, ¿podríamos entonces acusarlos a ellos, tan indignados y protectores de los derechos de autor del recurso de “haberse robado la idea de invitar a gente a dejarse el bigote” de alguien más?. No, no me parece, porque, de nuevo, estamos hablando de un recurso, no de una idea original ni, vuelvo, en el caso del “agosto bigotón”, publicitaria.
Independientemente de lo anterior y sí, sabiendo yo de la existencia de la tradición explico, aunque no tendría por qué hacerlo, (dicen que “explicación no pedida…”) cómo fué que surgió la idea en (anónimo):
El equipo que maneja la marca de Cuervo recibió un brief solicitando una promo “muy mexicana” para celebrar el bicentenario. Durante el peloteo, un copy llamado Eduardo Salles, que nunca trabajó, ni conoce a nadie relacionado con el grupo de “agosto bigotón”, junto con Marco Colín, llegaron a la idea de celebrar el bicentenario invitando a la gente a dejarse el bigote. Creo que no es difícil llegar hasta eso cuando estás pensando en algo mexicano, revolucionario, ligado al tequila. De hecho ellos vieron que un amigo suyo, @fedecasas, que tampoco tiene nada que ver con la gente del “agosto bigotón” y a quien yo ni siquiera conozco, estaba invitando a la gente a dejarse el “bigote bicentenario” a través de su twitter. Lo contactaron y le preguntaron si le molestaría que usaran esa idea para una promo, a lo que él accedió.
Decidieron entonces presentarla al cliente y lo hicieron.
He de decir, sí, que cuando me la mostraron después a mí, les comenté que la idea se parecía muuuucho a lo que hacían mis amigos (así los considero hasta la fecha) con el “agosto bigotón”. Discutimos bastante al respecto y llegamos a la conclusión de que 1) no siendo una idea, sino un recurso, 2) no tratándose de una campaña, sino de una tradición entre un grupo de amigos y 3) no conociendo ellos del tema hasta que yo se los hice saber, no se trataba (no se trata) de un “robo”, así que ellos siguieron adelante con el tema. Yo les pedí que llamaran al Cuervito, hasta donde recuerdo creador original de la idea (con quien por cierto ya hablé y no tiene ningún problema), NO para “pedirle permiso”, ojo, sino para avisarle que usarían el recurso y ellos no estuvieron de acuerdo en hacerlo, precisamente porque piensan que no había por qué hacerlo, ya que legítimamente no la conocían. Tal vez haya sido ese, si acaso, el único error en todo esto.
Esa es la confesión.
El hecho es que la campaña se desarrolló y el resto es historia.
Lo más curioso de todo esto es que los creadores originales del “agosto bigotón”, que son quienes podrían estar molestos con el tema, han entendido perfectamente lo que sucedió. La gente molesta, indignada, que tanto lo está criticando, no fue la gente que “tuvo la idea”. Es, en la mayoría de los casos, gente a la que ni siquiera conozco. A otros sí y, para ser franco me hubiera gustado que me llamaran directamente para mentarme la madre, discutir el tema conmigo o intercambiar puntos de vista. Pero no, es complicado tener una discusión intelectualmente retadora con alguien, es mejor aventar piedras desde el “@fulanito”, eso siempre será más sencillo, es, sin duda, más mexicano, más “nuestro”, más mediocre.
A toda esa gente, la conozca o no, le deseo de corazón la mejor de las suertes en lo que sea que haga.
El tiempo es increíble y todo lo pone en su lugar.